Android 2.3, una decepcionante novedad en accesibilidad

A principios de este mes de Diciembre Google publicó la última versión de su sistema operativo para dispositivos móviles, más conocido como Android.

Esta nueva versión, la 2.3, cuyo nombre en clave es galleta de jengibre, prometía incluir sustanciosas mejoras en accesibilidad para aquellos usuarios con discapacidad visual.

Tras la publicación de la noticia por parte de Google, muchos de los que estamos interesados en Android y su accesibilidad consultamos la lista de novedades y mejoras de esta nueva versión. el resultado fue del todo decepcionante. Ni una sola mención a cualquier mejora o característica de accesibilidad.

En la lista de correo del grupo de usuarios del proyecto Eyes-free, donde se localiza TalkBack el lector de pantallas oficial para Android, muchos usuarios publicaron mensajes transmitiendo sus quejas y decepción ante esta aparente ignorancia de Google por las necesidades de los usuarios de Android con discapacidad visual. Hasta la fecha ningún miembro del equipo de desarrollo de Eyes-free ha dado una respuesta a las decenas de preguntas hechas por los usuarios de Talkback en la lista.

Android puede ser una buena alternativa ante el inminente monopolio que se puede crear en un futuro temprano sobre plataformas accesibles para dispositivos móviles. Symbian está muriendo lentamente, Apple, con iOS, parece ganar cada día más terreno entre los usuarios con discapacidad, alternativas como Samsung Bada o Meego siguen sin una base de accesibilidad y, el gran contrincante de Apple en sistemas operativos para dispositivos móviles, nos referimos a Google, parece que no entiende que las leyes, cada vez más, obligarán a la adquisición de dispositivos accesibles por parte de las administraciones de países y grandes corporaciones.

Un servidor no entiende, actualmente, esta posición de Google de ignorar la necesidad de una solución accesible para Android. No se sabe, a ciencia cierta, si es incapacidad del proyecto Eyes-free por aportar una solución concreta y eficiente de accesibilidad para los usuarios con discapacidad visual. El equipo de desarrolladores ha hecho un buen trabajo con Talkback pero no es un producto terminado. No permite utilizar cualquier dispositivo con Android por parte de una persona ciega, no es compatible con las aplicaciones primarias de Android, como pueden ser el navegador Web o el cliente de correo electrónico. Hay programas alternativos en el Market de Android, la tienda on-line de aplicaciones para Android, pero esto imposibilita el hecho de identificar un teléfono con Android como un dispositivo accesible desde la caja.

Parece que el culpable de este desinterés por la accesibilidad se origina en Google al ver sus más recientes lanzamientos.

Google books, para iOS, es una aplicación para iPhone e iPad que permite acceder, comprar y leer libros en la tienda de libros de Google. La aplicación resulta accesible a la hora de manipular los libros, el acceso a la tienda y falla rotundamente en accesibilidad en su principal función: no permite leer los libros con lectores de pantalla. Un usuario ciego de iPhone o iPad podrá comprar libros electrónicos, ordenarlos en su librería, borrarlos o consultar el catálogo de obras disponibles pero no podrá leer ningún libro que haya adquirido.

Google Chrome OS, el sistema operativo de Google para equipos de sobremesa, ha aparecido sin ninguna característica de accesibilidad. Por no tener, no tiene ni teclas pegajosas, campana de sistema o un tema de alto contraste por defecto.

Esperemos que Google rectifique en su postura y comprenda que la accesibilidad y el diseño para todos son sellos de calidad en los proyectos de hardware y software.

La accesibilidad en crisis para los desarrolladores ciegos

En todas partes se habla de la accesibilidad en general, en otras partes, además, se habla de la accesibilidad a la Web. En muy pocas partes se habla de los problemas que encontramos los desarrolladores ciegos para poder diseñar y desarrollar software.

En la red se está moviendo una corriente de curiosidad sobre si una persona con ceguera puede desarrollar software. La respuesta, hablando desde mi experiencia personal como desarrollador en varios lenguajes y plataformas, es que si pero no gracias a esas grandes empresas y organizaciones que se mueven en pro de la accesibilidad. Esa accesibilidad que atrae a la gente y los medios de comunicación es para una mayoría de personas con discapacidad, con perfiles de discapacidad mayoritarios. Digo esto porque conozco la postura de grandes empresas como Sun microsystems, recientemente adquirida por Oracle, que no duda en adherirse a proyectos europeos en pro de la Accesibilidad pero ante una pregunta de un servidor sobre si sus herramientas de desarrollo serán accesibles también le contestaron que hay muy pocos desarolladores ciegos en el mundo como para tomarse el trabajo. Otra gran empresa de desarrollo de software y sistemas operativos, hablamos de Microsoft, que tiene uno de los departamentos de accesibilidad con más personal del mundo; parece que se asegura que cada nueva versión de sus diversos productos software guarden una compatibilidad hacia atrás en su interfaz para mantener la poca accesibilidad que tengan sus productos. Esto es así excepto para sus herramientas de desarrollo, donde a cada nueva versión un desarrollador ciego encontrará más y más problemas. Apple, empresa que se enorgullece de sacar todos sus productos accesibles desde la caja y con un departamento de accesibilidad bastante funcional, ante la petición de hacer más accesible su herramienta de diseño de interfaces comenta que mejor esforzarse en hacer accesible la versión que saldrá para la nueva generación de su suite de desarrollo software, suite que va con retraso y mientras un servidor diseña los interfaces de sus aplicaciones para MacOS X, iPhone e iPad utilizando matemáticas, mucha imaginación y mucha cantidad de código fuente en sus programas.

Las propias empresas de desarrollo de software para personas con discapacidad, como pueden ser Freedom scientific (creadores de Jaws), GWMicro (Window eyes) o Dolphin software (creadores de Hal) no se interesan en proporcionar soporte, scripts y mapas de ventana para sus lectores de pantalla.

Editoriales que publican sus libros o sólo en papel o en formato electrónico donde el código fuente se imprime en una imagen, o redactan las explicaciones haciendo referencia a imágenes y resultados visuales por pantalla.

Con todo esto se podría aventurar uno a decir que no se puede programar si un desarrollador no puede ver la pantalla. Incluso hay un movimiento por crear un lenguaje de programación para ciegos ya que con los actuales parece que no puede trabajar un desarrollador ciego.

La realidad es que los lenguajes de programación son, la gran mayoría, completamente accesibles. Lo inaccesible son los entornos de desarrollo o herramientas de desarrollo. ¿Para qué quiero aprender un lenguaje de programación discriminatorio que no va a utilizar ninguna empresa de desarrollo de software? Nadie me contrataría si sólo domino un lenguaje de programación para ciegos. Un desarrollador debe conocer varios lenguajes de programación y dominar el manejo de los entornos de desarrollo para dichos lenguajes. Si un entorno de desarrollo es inaccesible, como puede ser el nuevo Visual studio 2010, un desarrollador ciego puede optar por utilizar un procesador de textos común y corriente, y normalmente muy accesible, y utilizar el compilador y depurador en línea desde la consola de comandos. El problema de esta solución es que hace que el desarrollador ciego sea menos productivo que un desarrollador que utilice Visual Studio 2010 y en la actualidad las empresas valoran más la productividad del desarrollador que su situación o la calidad de su código.

En esta situación de posible baja productividad nos encontramos muchos desarrolladores ciegos obligados por cada nueva versión que sale de un entorno de desarrollo por parte de estas empresas con gran responsabilidad social. Estas empresas que condenan a muchos profesionales del desarrollo software que poseen una discapacidad visual a buscar sus propias soluciones porque ni las empresas que desarrollan sus productos de apoyo les apoyan.

La conclusión es que la respuesta inicial se convierte en: hay desarrolladores ciegos pero están en peligro de extinción gracias a los mismos que alzan el estandarte de la accesibilidad para todos.