Todo el mundo que navega por la Web conoce o ha oído algo sobre las guerras interminables sobre tecnologías y patentes que existen entre grandes empresas. Apple, Microsoft, Google o Samsung son ejemplos de estas empresas embarcadas en litígios absurdos y eternos sobre patentes de dispositivos con botones en un lado determinado, iconos con o sin esquinas redondeadas o gestos como hacer doble click con el ratón o tocar la pantalla con más de un dedo.
En algunos países, como efecto de una sentencia de alguno de estos juicios, un fabricante consigue que su competencia no pueda comercializar algunos modelos de su catálogo de productos. Aunque, por supuesto, el otro fabricante busca la anulación de la sentencia o sacar un nuevo modelo que sustituya al prohibido.
En la guerra todo no vale
Hasta la fecha los argumentos empleados en estos juicios se relacionaban directa o indirectamente sobre la interpretación de patentes sobre el diseño físico de dispositivos, el diseño visual del software o ciertos aspectos de la usabilidad de funciones aportadas por smartphones. Pero Samsung ha ido un paso más allá en su guerra particular con Apple y ha decidido utilizar un argumento que va en detrimento directo de muchos usuarios del mundo: la accesibilidad.
En un juicio entre Samsung y Apple celebrado en Mannheim (Alemania) Samsung alegó que Apple había infringido una de sus patentes. La patente, en concreto, habla sobre un método para la conversión de la información en pantalla a voz.
Según Samsung esta patente impide que Apple incluya en sus dispositivos elementos tan necesarios como VoiceOver que consiste en un servicio del sistema operativo encargado en convertir a voz los elementos que el usuario toque. Este servicio ha sido diseñado específicamente como producto de apoyo para que personas ciegas puedan acceder a estos dispositivos. De esta característica de accesibilidad también se benefician personas con dislexia, problemas parciales de visión y personas que quieren leer mientras caminan o conducen.
El argumento de Samsung ataca directamente a un servicio relacionado con uno de los elementos reconocidos dentro del ámbito de los derechos humanos: la accesibilidad reconocida como necesaria para que las personas con discapacidad puedan gozar plénamente de todos los derechos humanos. Samsung ha conseguido, involuntariamente, presentarse como una empresa a la que le importa más su negocio de millones de dólares aunque para ganar aún más tenga que condenar al ostracismo tecnológico a millones de personas con discapacidad.
Muchos medios de comunicación se han hecho eco de la noticia y, por supuesto, han reconocido el absurdo de estos argumentos afirmando que Samsung tiene más que perder a causa de su error en relaciones públicas que en este juicio. Su argumento de
Para colmo, tras el revuelo de la noticia, un responsable de Samsung ofreció la siguiente declaración en la que se reafirma en su todo vale para seguir en la guerra contra otros fabricantes:
For decades, we have heavily invested in pioneering the development of technological innovations in the mobile industry, which have been constantly reflected in our products.
We continue to believe that Apple has infringed our patented mobile technologies, and we will continue to take the measures necessary to protect our intellectual property rights.
Ya han comenzado algunas iniciativas de grupos de personas con discapacidad visual para hacer boicot a los productos de esta marca.
Personalmente creo que Samsung ha cometido un error muy grave con este movimiento al identificarse como una empresa sin escrúpulos al que no le importa nada sus usuarios ya que algunos de sus usuarios se pueden ver afectados si se acepta como argumento de litigio tecnologías relacionadas con la accesibilidad.
Samsung no entiende que la accesibilidad no es una característica tecnológica, la accesibilidad en la tecnología es una filosofía de diseño responsable.
