El Ceapat ha presentado su nueva área de ciencia y cultura, un espacio diseñado para que el conocimiento y el arte puedan ser experimentados a través de canales sensoriales alternativos.
La iniciativa, que fue presentada el pasado 30 de octubre de 2026, propone un modelo donde la percepción visual deja de ser el único vehículo para el disfrute estético. A través de la vibración, la luz, el sonido y el tacto, los visitantes pueden interactuar con las obras, permitiendo que una pintura o una escultura se comuniquen con el público de una manera inclusiva y multidimensional.
La Carroza de Maximiliano: un ejemplo de accesibilidad aplicada
Uno de los ejemplos más destacados de esta nueva etapa es la adaptación tacto-visual de la Carroza de Maximiliano, un proyecto que cuenta con la colaboración de Puntodis y los contenidos digitales accesibles de Museum’s Voice. Este tipo de implementaciones demuestran que la accesibilidad no es un añadido posterior, sino una forma de enriquecer la experiencia cultural para todas las personas, independientemente de sus capacidades.
El trabajo que se realiza desde el área de desarrollo tecnológico del centro, liderado por Xisca Rigo Pons, subraya la importancia de integrar la tecnología en el diseño de los espacios culturales. Su meta es transformar los museos y centros de divulgación en entornos donde la autonomía del visitante sea la norma y no la excepción.
