La democratización de la creación de software y la IA

La historia del desarrollo de software consiste en un proceso continuo de reducción de barreras. Cada avance tecnológico relevante ha facilitado que un número mayor de personas pueda utilizar ordenadores para crear nuevas herramientas. Pero reducir la dificultad necesaria para crear aplicaciones y servicios no implica eliminar la necesidad de comprender cómo se construye un proyecto software.

Superando la barrera del hardware

Durante las primeras décadas de la informática, crear software estaba restringido a organizaciones capaces de acceder a ordenadores muy costosos y a profesionales con una formación muy especializada. La aparición del ordenador personal modificó esta situación. Una persona podía adquirir para su casa una máquina programable de propósito general por un precio relativamente asequible.

La barrera de entrada pasó entonces a estar formada principalmente por tres elementos: disponer de un ordenador personal, acceder a las herramientas necesarias para desarrollar programas y adquirir los conocimientos técnicos para utilizarlas. Un ordenador personal, un compilador y suficiente documentación podían constituir un entorno de desarrollo completo. El hardware se había democratizado, pero el conocimiento seguía siendo una barrera considerable.

Internet y la democratización del conocimiento

La popularización de Internet produjo una nueva transformación. El ordenador personal había democratizado el acceso a la capacidad de computación, Internet comenzó a democratizar el acceso al conocimiento necesario para utilizarla.

La documentación técnica, que anteriormente podía encontrarse principalmente en libros, manuales, revistas especializadas, universidades y entornos profesionales, empezó a estar disponible en línea. Posteriormente aparecieron foros, comunidades de desarrolladores, proyectos de código abierto, cursos, tutoriales, blogs técnicos y plataformas especializadas en preguntas y respuestas.

Aprender a programar continuaba requiriendo un esfuerzo considerable, pero el coste económico y la dificultad de encontrar información se habían reducido drásticamente. Un desarrollador que encontraba un problema podía buscar su mensaje de error, consultar la documentación de una biblioteca o estudiar cómo otras personas habían resuelto situaciones similares.

Internet facilitó el aprendizaje de lenguajes de programación y ayudó a la difusión de conocimientos sobre arquitectura de software, patrones de diseño, seguridad, pruebas, bases de datos, sistemas distribuidos y metodologías de desarrollo.

La barrera del conocimiento no desapareció, pero acceder a él se hizo progresivamente más sencillo.

De buscar información a conversar con ella

La aparición de los asistentes conversacionales basados en inteligencia artificial introdujo un cambio cualitativamente diferente. El problema dejó de ser únicamente encontrar información para convertirse también en poder interrogarla mediante lenguaje natural.

Ante una cuestión técnica, ya no era imprescindible formular correctamente una búsqueda, localizar varias fuentes, interpretarlas y construir una respuesta a partir de ellas. Un chatBot con conocimientos de ingeniería del software podía realizar parte de ese proceso y proporcionar directamente una explicación adaptada al contexto presentado por el usuario.

Conceptos que requerían consultar diferentes libros, artículos o discusiones técnicas pueden explorarse mediante una conversación en un chat. Con este avance era posible describir un problema, solicitar alternativas, preguntar por sus ventajas e inconvenientes y profundizar sucesivamente en determinados aspectos del problema.

La inteligencia artificial comenzó así a actuar como una nueva capa de abstracción sobre el conocimiento técnico disponible.

Pero facilitar el acceso a una respuesta no equivale a comprender la solución que se ha obtenido. Una respuesta técnicamente plausible puede contener errores, asumir condiciones inexistentes o ser adecuada para un contexto diferente. La capacidad para evaluar la respuesta continúa dependiendo del conocimiento de la persona que la recibe.

Del asistente al agente

La reciente evolución de la IA introduce un cambio todavía más profundo. Este cambio consiste en que las herramientas de inteligencia artificial han dejado de limitarse a explicar cómo escribir software y han comenzado a participar directamente en su construcción.

Los modelos actuales pueden generar código, modificar proyectos existentes, ejecutar herramientas, interpretar errores, crear pruebas y realizar sucesivas modificaciones hasta obtener aparentemente el resultado solicitado. La aparición de agentes de programación amplía todavía más esta capacidad al permitir que determinados procesos se ejecuten con un grado creciente de autonomía.

En este contexto se ha popularizado el concepto de vibeCoding, una forma de creación de software en la que el usuario describe mediante lenguaje natural aquello que desea delegando  parte de las decisiones de implementación en la inteligencia artificial.

Esta capacidad está produciendo dos interpretaciones aparentemente contradictorias. Hay personas sin conocimientos avanzados de programación que ya pueden construir prototipos y aplicaciones que anteriormente habrían requerido la intervención de un desarrollador. Por otra parte, los profesionales del software pueden utilizar estas mismas herramientas para aumentar considerablemente su productividad.

La consecuencia es una nueva reducción de la barrera de entrada a la creación de software.

La falsa sensación de éxito

Esta democratización presenta un problema fundamental que consiste en que generar software que aparentemente funciona es considerablemente más sencillo que generar buen software.

Cuando una persona solicita a una inteligencia artificial que construya una aplicación, el sistema intenta materializar la descripción recibida. Si la especificación es incompleta, ambigua o técnicamente inconsistente, el modelo debe trabajar con esa incertidumbre. Puede realizar suposiciones razonables y producir un resultado visualmente convincente, pero eso no significa que haya construido exactamente aquello que el usuario necesitaba.

Una característica especialmente problemática del vibeCoding es que tiene una facilidad para producir una sensación prematura de éxito.

Una interfaz puede mostrarse correctamente. Un botón puede ejecutar la acción esperada. Los datos pueden almacenarse y recuperarse. Desde el punto de vista del usuario, el software parece terminado.

Sin embargo, gran parte de la calidad del software no resulta inmediatamente visible.

La arquitectura puede ser inadecuada para futuras ampliaciones. El modelo de datos puede contener decisiones que dificulten su evolución. Pueden existir problemas de concurrencia, seguridad o rendimiento. El tratamiento de errores puede ser insuficiente. Las pruebas pueden cubrir únicamente los escenarios más evidentes. Las dependencias pueden haber sido elegidas sin considerar sus consecuencias a largo plazo.

El problema no consiste necesariamente en que la inteligencia artificial haya ejecutado incorrectamente la tarea. Puede haber construido de manera razonable aquello que se le solicitó. El problema puede encontrarse en en la incapacidad del usuario para describir con suficiente precisión aquello que realmente necesitaba.

Especificar también es ingeniería

El desarrollo profesional de software nunca ha consistido exclusivamente en escribir código. Una parte importante del trabajo consiste en transformar necesidades ambiguas en requisitos concretos, identificar restricciones, anticipar situaciones excepcionales y decidir qué compromisos son aceptables.

Cuando se delega la implementación en un agente de inteligencia artificial, estas actividades no desaparecen, más bien adquieren una importancia mayor.

Una especificación insuficiente produce un número de soluciones demasiado amplio. El sistema debe completar la información que falta mediante inferencias. Cuantas más decisiones se deleguen, mayor será la probabilidad de que el resultado se aleje de las necesidades reales.

En este sentido, los modelos generativos pueden reducir drásticamente el coste de escribir código sin reducir en la misma proporción la dificultad de especificar correctamente un sistema.

La programación puede hacerse más accesible mientras que la ingeniería de software continúa siendo difícil.

El problema aparece después de que el programa funcione

Existe además una dimensión temporal que puede pasar inadvertida durante la generación inicial. El coste de un producto de software no termina cuando se obtiene su primera versión funcional.

El software necesita ser corregido, actualizado, ampliado, auditado y adaptado a nuevos requisitos. En sistemas con una vida útil suficientemente larga, una parte considerable del esfuerzo se dedica precisamente a comprender y modificar código existente.

El código generado automáticamente no está exento de esta realidad.

Una sucesión de instrucciones destinadas únicamente a conseguir que el sistema vuelva a funcionar puede introducir duplicaciones, dependencias innecesarias, soluciones locales incompatibles con la arquitectura general o abstracciones difíciles de comprender. Cada modificación puede resolver el problema inmediato y, al mismo tiempo, aumentar la dificultad de implementar la siguiente versión del producto.

El riesgo no es sólo producir código incorrecto. También existe el riesgo de producir código que nadie comprende suficientemente bien como para sustituir el trabajo de la IA por código mantenible, escalable y actualizable.

La mantenibilidad del proyecto se convierte en una cuestión central. Si la persona que dirige el desarrollo no comprende la arquitectura creada por la IA, evaluar una modificación propuesta por otro agente de IA resulta difícil. La capacidad de generar cambios puede crecer más rápidamente que la capacidad para evaluar sus consecuencias.

La productividad y la desaparición del equipo

El incremento de productividad asociado a estas herramientas también está modificando la percepción sobre la organización de los equipos de desarrollo. Un profesional experimentado asistido por inteligencia artificial puede realizar determinadas tareas que anteriormente requerían muchas más horas de trabajo. Esto puede generar la impresión de que algunas funciones, especialmente las posiciones junior, han dejado de ser necesarias o de que equipos completos pueden ser sustituidos por un desarrollador experimentado acompañado de varios agentes.

Esta conclusión confunde capacidad de producción con capacidad organizativa.

Un equipo de software no está únicamente para producir líneas de código. También está para distribuir conocimiento, revisar decisiones, detectar errores, cuestionar hipótesis e ideas y permitir que diferentes personas desarrollen experiencia sobre el sistema. De la misma forma un desarrollador junior no es simplemente una versión menos productiva de un desarrollador senior.

Las posiciones junior forman parte del mecanismo para formar los profesionales experimentados del futuro.

Si las organizaciones eliminan sistemáticamente esas posiciones porque la inteligencia artificial permite que los profesionales actuales produzcan más software, pueden obtener una mejora de productividad inmediata mientras debilitan simultáneamente su capacidad para formar nuevas generaciones de especialistas.

La cuestión no es cuántas personas son necesarias para producir una determinada cantidad de software, sino qué conocimientos deben existir dentro de una organización para comprender, mantener y evolucionar ese software durante años.

De pedir resultados a pedir conocimiento

La democratización de la creación de software mediante inteligencia artificial ofrece una oportunidad que puede ser más importante que la generación automática de código.

Las mismas herramientas que permiten solicitar crea esta aplicación permiten adoptar un enfoque diferente como pedir enséñame a construir esta aplicación.

La diferencia entre ambas formas es sustancial.

En el primer caso, en el que la persona pide la creación, el objetivo principal es obtener un resultado. En el segundo caso, el resultado se convierte también en un mecanismo de aprendizaje. La inteligencia artificial puede explicar las decisiones arquitectónicas, presentar alternativas, justificar la elección de determinadas estructuras de datos, generar ejemplos progresivos, analizar errores y ayudar al usuario a comprender las consecuencias de cada modificación.

De esta forma, la inteligencia artificial puede utilizarse como sustituto parcial de determinadas tareas de programación, y como un instrumento para acelerar la adquisición de conocimientos. La misma tecnología que permite programar sin comprender puede convertirse en una de las herramientas más eficaces para aprender a comprender.

Una nueva etapa de la democratización

Puede ser cada vez más sencillo conseguir que un ordenador produzca una aplicación. Pero sigue  siendo difícil determinar qué aplicación debe construirse, cómo debe comportarse en situaciones no previstas, qué arquitectura permitirá mantenerla, qué riesgos introduce y cómo deberá evolucionar cuando cambien sus requisitos.

La democratización de la creación de software no debería entenderse como el final de la necesidad de aprender ingeniería de software. Mas bien puede ser lo contrario.

Cuando producir código deja de ser el principal cuello de botella, comprender qué código merece la pena producir, evaluar el que ha sido generado y ser capaz de mantenerlo adquiere más importancia.

El futuro de la creación de software no estará en elegir entre programar manualmente o delegar la programación en una inteligencia artificial. Más bien estará en utilizar la inteligencia artificial para elevar progresivamente el nivel de abstracción al que trabajan las personas sin renunciar al conocimiento necesario para comprender aquello que están construyendo.

La herramienta puede escribir cada vez más código pero la responsabilidad de entender el sistema continúa siendo humana.

GAAD 2026

El próximo 21 de mayo de 2026 se celebrará una nueva edición del Global Accessibility Awareness Day, más conocido como GAAD. Será la decimoquinta edición de una jornada internacional dedicada a hablar, pensar y aprender sobre accesibilidad digital e inclusión. Su objetivo es conseguir que la tecnología digital pueda ser utilizada por todas las personas, incluidas las personas con discapacidad.

La accesibilidad digital afecta a páginas web, aplicaciones móviles, software, documentos, plataformas educativas, servicios públicos, comercio electrónico y cualquier entorno en el que una persona necesite interactuar con tecnología. No es un asunto reservado a especialistas. También involucra a quienes diseñan, desarrollan, prueban, compran, financian, legislan o toman decisiones sobre productos digitales.

El GAAD nació precisamente para reducir esa distancia entre la intención y la práctica. Muchas personas están de acuerdo con la idea de hacer tecnología más accesible, pero no siempre saben por dónde empezar. La propia web del GAAD recuerda que el conocimiento sobre accesibilidad web es un primer paso necesario para que los equipos técnicos puedan revisar, corregir y mejorar sus productos.

Una jornada con muchos eventos

Aunque el día oficial será el 21 de mayo, durante estas semanas se están anunciando diversos eventos, webinars y talleres relacionados con la accesibilidad digital. La página oficial del GAAD mantiene una sección de eventos donde se recogen actividades en distintos países y formatos.

Entre las citas previstas está la Primera Jornada de Accesibilidad Digital de la Universitat de Lleida, que se celebrará el 28 de mayo de 2026 en formato online, con inscripción gratuita y sesiones sobre personas, diseño, desarrollo web, documentos, evaluación e inteligencia artificial.

También se ha anunciado el evento Global Accessibility Awareness Day with Deque, previsto para el 21 de mayo, con actividades virtuales gratuitas orientadas a la sensibilización y al aprendizaje sobre accesibilidad digital.

Otra propuesta internacional es la jornada de Disability:IN para el GAAD, centrada en cómo las organizaciones están incorporando la accesibilidad en el desarrollo de productos, la experiencia de cliente, la tecnología y la innovación. El evento contempla sesiones para distintas regiones, incluyendo EMEA, APAC, LATAM y NORAM.

En el ámbito universitario también se celebrará el UC Global Accessibility Awareness Day 2026 Webinar, bajo el lema From Policy to Practice, con contenidos sobre implementación de políticas de accesibilidad, inteligencia artificial, problemas habituales en PDF y audiodescripción.

Estas actividades muestran que el GAAD ya no es solo una fecha simbólica. Es una oportunidad para compartir experiencias, contrastar criterios, revisar procesos y acercar la accesibilidad a personas que quizá no trabajan directamente en este ámbito, pero cuyas decisiones influyen en la vida diaria de muchas personas.

Plexus Tech y la accesibilidad digital real

Este año participaré como moderador en una mesa dentro del evento de Plexus Tech dedicado al GAAD. Plexus ya celebró en 2025 un encuentro en streaming bajo el lema de seguir trabajando por una accesibilidad digital real, con profesionales de distintos sectores, expertos en normativa, diseño UX/UI y accesibilidad digital.

En la edición de 2025 se abordaron cuestiones como la evolución normativa, la aplicación de estándares, el papel de las administraciones y la necesidad de introducir la accesibilidad desde la base de los proyectos. También se compartieron casos reales de organizaciones como Renfe, Santander, Govern de les Illes Balears y B100.

Ese enfoque resulta especialmente importante. La accesibilidad no puede aparecer al final de un proyecto como una fase de revisión o como una corrección de emergencia. Cuando llega tarde, suele llegar peor. Obliga a rehacer interfaces, reescribir contenidos, corregir componentes, revisar documentos y justificar decisiones que podrían haberse tomado correctamente desde el principio.

Hablar de accesibilidad digital real implica asumir que el cumplimiento normativo es necesario, pero no suficiente. Una interfaz puede superar determinadas comprobaciones automáticas y seguir siendo incómoda, confusa o poco usable. También puede cumplir formalmente con un criterio técnico y, aun así, no ofrecer una experiencia razonable a una persona que navega con lector de pantalla, que usa teclado, que necesita más tiempo para completar una tarea o que requiere contenidos más claros.

Accesibilidad como práctica continua

El GAAD sirve para recordar que la accesibilidad no es una campaña anual. Es una práctica continua. Cada nueva funcionalidad, cada actualización de una aplicación, cada cambio de diseño y cada documento publicado puede abrir o cerrar una puerta.

En los últimos años se ha hablado mucho de inteligencia artificial, automatización y nuevas interfaces. Estas tecnologías pueden ayudar a reducir barreras, pero también pueden crear otras nuevas si no se diseñan con criterios inclusivos. Por eso es importante que los eventos del GAAD no se limiten a explicar qué es la accesibilidad, sino que entren en cómo se aplica, cómo se evalúa, cómo se mantiene y cómo se integra en los equipos.

La accesibilidad digital no pertenece únicamente al departamento de desarrollo. Empieza en la definición del producto, continúa en el diseño, se concreta en el código, se valida en las pruebas, se comunica en los contenidos y se mantiene durante toda la vida del servicio.

El 21 de mayo es una buena excusa para revisar lo que hacemos. Pero la accesibilidad no debería depender de una fecha concreta. El valor del GAAD está en recordarnos que cada barrera digital tiene consecuencias reales y que cada mejora también las tiene.

La importancia de integrar la accesibilidad de forma temprana

La accesibilidad digital ya no puede considerarse como una tarea aislada ni como una etapa tardía de un proyecto. El enfoque conocido como shifting left en accesibilidad implica integrar criterios de inclusión desde las primeras fases del desarrollo desde la estrategia y la definición de requerimientos en lugar de retrasarlos al test final o a una fase de corrección previa al lanzamiento de un producto o servicio.

La práctica del shifting left no sólo mejora la experiencia de los usuarios, incluidas las personas con discapacidad, también repercute positivamente en la eficiencia del equipo, la calidad del producto, el cumplimiento normativo y la contención de costes en el proyecto.

Cuando la accesibilidad se aborda de forma temprana, se favorece una experiencia verdaderamente universal. Los usuarios con discapacidad por ejemplo personas con baja visión, sordera, dificultades de movilidad o discapacidad cognitiva se benefician de una interfaz diseñada con ellos en mente desde el inicio, y a la vez se mejora la usabilidad para todos los demás. Lo que se diseña con criterios de accesibilidad tiende a resultar más claro, más usable, más compatible y más duradero. Además, al evitar que los problemas de accesibilidad se acumulen o solo se detecten al final, se reduce las tareas de reconstrucción y aplicación de parches, se minimiza la deuda técnica y se evita el elevado coste de corrección que suele surgir cuando un defecto o barrera llega hasta producción.

El reparto de responsabilidades

Desde el punto de vista estratégico mover la accesibilidad hacia la izquierda del cronograma significa que cada rol del equipo asume responsabilidades concretas en distintos momentos del ciclo de vida del proyecto. Los estrategas, por ejemplo, deben asegurarse de que la arquitectura de la información, los flujos de usuario y las decisiones de contenido contemplen personas con discapacidad en sus perfiles y contextos de uso. Se deben plantear requisitos funcionales que incluyan criterios de accesibilidad como por ejemplo navegación mediante teclado, compatibilidad con lector de pantallas, descripciones alternativas de imágenes y explicar por qué estos importan tanto para una experiencia inclusiva.
Los diseñadores tienen la misión de aplicar desde muy temprano en los wireframes y prototipos principios como alto contraste de color, tipografías legibles, orden lógico de encabezados, espaciamiento adecuado, indicadores de foco, tamaño mínimo de zonas táctiles y opciones para reducir el movimiento.
Al hacerlo de esta manera, se crean componentes de diseño que facilitan una implementación accesible y evitan que el desarrollador tenga que arreglar errores complejos más adelante.

En la fase de desarrollo, tanto front-end como back-end juegan un papel esencial: los desarrolladores front-end deben aplicar marcado semántico correcto, roles ARIA sólo cuando se requieren, gestión efectiva del foco, navegación por teclado, estados visibles de los controles, compatibilidad con tecnologías de asistencia.

Los desarrolladores back-end deben asegurarse de que la estructura generada respete los criterios de accesibilidad, documentar las decisiones, automatizar pruebas accesibles en el flujo de integración continua y reducir la deuda de accesibilidad futura.

El equipo de QA debe incluir auditorías de accesibilidad automatizadas y manuales en el ciclo de verificación: no esperar al último sprint, más bien que la accesibilidad sea parte del definition of done.

En paralelo, los creadores de contenido como editores de texto, gestores de CMS o responsables de medios también tienen responsabilidades específicas: redactar en lenguaje claro, usar estructuras de encabezado correctas, proporcionar alternativas textuales para imágenes, vídeos subtitulados, evitar texto incrustado en imágenes y asegurar la coherencia entre contenido y navegación.

Si todos estos roles trabajan de forma coordinada desde el inicio, se genera una cultura de accesibilidad que atraviesa todo el proceso y evita que la accesibilidad sea un añadido apresurado, costoso e insuficiente.

Después de la publicación

Pero el trabajo no termina con el lanzamiento del sitio web o la entrega de la aplicación. La accesibilidad requiere mantenimiento continuo. Las nuevas funcionalidades, el nuevo contenido, las integraciones de terceros, las actualizaciones de plataforma pueden introducir regresiones de accesibilidad.

Por esta razón es necesario establecer mecanismos de monitorización como dashboards de accesibilidad, auditorías periódicas automatizadas, revisiones manuales cuando sean necesarias y formación continua del equipo para mantener actualizado el conocimiento sobre pautas como World Wide Web Consortium (W3C) y estándares legales locales.

También debe existir un compromiso organizativo que vincule la accesibilidad a métricas, a cultura interna, a responsabilidad compartida en los distintos equipos y al ciclo de vida completo del producto digital.

En definitiva, integrar la accesibilidad desde el arranque del proyecto digital mediante la estrategia de shifting left permite no solo cumplir con criterios éticos y legales, sino construir productos más robustos, usables y sostenibles. Equipos que adoptan este enfoque logran una experiencia más inclusiva, reducen costes de corrección, aceleran la entrega y evitan que la accesibilidad se convierta en un parche final. En un mundo en el que una proporción significativa de la población vive con alguna discapacidad o circunstancia temporal de uso, este enfoque deja de ser opcional y se convierte en una ventaja estratégica.

Herramientas y Estrategias para Crear Apps Accesibles en Android e iOS

El desarrollo de aplicaciones móviles se ha convertido en una de las áreas más dinámicas e innovadoras de la industria del software. Este sector exige unos tiempos de actualización y publicación de nuevas aplicaciones muy elevado. Esto provoca que, en muchos casos, la accesibilidad sea una de las características perjudicadas en los productos publicados.
Una aplicación puede ser visualmente atractiva, contar con funciones avanzadas y ofrecer un rendimiento impecable, pero si no es usable para personas con discapacidad, estará dejando a un sector de la población fuera de la experiencia digital.

Accesibilidad desde la base del dispositivo

Los sistemas operativos para dispositivos móviles han dado pasos decisivos para que los desarrolladores tengan a su disposición herramientas de accesibilidad integradas desde el inicio. En el caso de Android, TalkBack es el lector de pantalla oficial que permite a los usuarios interactuar con la interfaz mediante gestos y mediante una comunicación por voz o braille, conocer qué aparece en la pantalla del dispositivo. En iOS, VoiceOver cumple esa función con un enfoque similar, basado en gestos multitáctiles y una navegación estructurada similar a la presentada en Android. Estos lectores no solo son esenciales para las personas ciegas, también se convierten en el punto de partida para que cualquier desarrollador entienda cómo se percibe su aplicación sin ver la pantalla.

El reto de desarrollar interfaces de usuario accesibles

Pensar en la interfaz no solo como un conjunto de imágenes y botones visibles, sino como una estructura semántica que se transforma en una experiencia navegable, coherente y predecible mediante voz o braille. Para lograrlo, es fundamental aprovechar correctamente los roles de accesibilidad que ofrecen los frameworks nativos. En SwiftUI, por ejemplo, existen modificadores que permiten etiquetar elementos y proporcionarles un texto descriptivo con accessibilityLabel, agrupar componentes o describir cambios dinámicos en la interfaz para que VoiceOver pueda transmitir toda la información de la pantalla al usuario ciego. En Android, el uso adecuado de contentDescription, AccessibilityNodeInfo y las API de Jetpack Compose garantizan que cada control comunique su función de manera clara a TalkBack.

Pero la accesibilidad no se limita a etiquetas de texto. También implica asegurar que la navegación por gestos sea lógica, que los botones tengan un tamaño adecuado para ser pulsados, que los contrastes de color cumplan los estándares y que las animaciones no generen barreras. Una interfaz sobrecargada de elementos visuales puede ser un obstáculo insuperable si no se acompaña de una estructura semántica que guíe al lector de pantalla.

Probar el producto

Las pruebas son otro aspecto crucial para la accesibilidad. Así como se prueban la usabilidad o el rendimiento, es necesario integrar pruebas de accesibilidad en el ciclo de desarrollo. Probar la aplicación con TalkBack y con VoiceOver no debe ser una tarea secundaria ni un “extra” antes de la publicación, sino un paso constante que permita detectar fallos antes de que lleguen a los usuarios. Existen además validadores automáticos, como Accessibility Scanner en Android o las auditorías de Xcode en iOS, que ayudan a identificar problemas comunes de forma temprana.

La accesibilidad en el equipo

Crear aplicaciones accesibles también implica cambiar la mentalidad del equipo de desarrollo y diseño. No se trata solo de cumplir con normativas como las WCAG, sino de pensar en la diversidad de personas que van a usar la aplicación. Una pantalla que puede parecer intuitiva para alguien que puede ver puede ser confusa si los elementos no están correctamente etiquetados o si el flujo de navegación es poco claro. Del mismo modo, un gesto complejo puede convertirse en una barrera para personas con movilidad reducida o que no puedan intuir el comportamiento necesario para utilizar la aplicación.

El equipo, además, tiene que comprender que la accesibilidad no es una carga, sino una oportunidad. Una app bien diseñada para ser inclusiva no solo beneficia a las personas con discapacidad visual, sino que también mejora la experiencia para otros colectivos: usuarios mayores, personas que utilizan el móvil en condiciones de baja visibilidad o incluso quienes prefieren interactuar con comandos de voz. La accesibilidad amplía el alcance del producto y refuerza la idea de que la tecnología debe estar al servicio de todos.

El reto del desarrollo de aplicaciones móviles accesibles es, en gran parte, un reto de empatía y de calidad. Quienes se enfrenten a él con seriedad descubrirán que las herramientas ya están disponibles y que, con buenas prácticas y compromiso, es posible construir experiencias digitales que no excluyan a nadie. Android y iOS ofrecen la base: depende de los desarrolladores aprovecharla para transformar sus proyectos en aplicaciones verdaderamente universales.

TFG sobre emprender con discapacidad en España: una vía con obstáculos, apoyos y mucho valor

En España, el acceso al empleo para las personas con discapacidad sigue siendo desigual. Con una tasa de ocupación significativamente más baja que la media nacional y una elevada tasa de desempleo de larga duración, muchas personas con discapacidad reconocida se enfrentan a un panorama laboral limitado. En este contexto, el emprendimiento se revela como una vía no solo posible, sino poderosa para impulsar su inclusión laboral y social.

Un reciente estudio de Claudia Verdesoto Llamazares (TFG, ICADE 2025) analiza este fenómeno en profundidad. Mediante el análisis de 50 casos reales de emprendimiento y entrevistas personales, el trabajo, publicado en el repositorio de la Universidad Pontificia de Comillas, dibuja una imagen clara de las barreras, apoyos, motivaciones y el valor real del emprendimiento en personas con discapacidad en nuestro país.

¿Por qué emprenden las personas con discapacidad?

Las motivaciones para emprender aparecen motivadas por la necesidad y la oportunidad. Para muchas personas emprendedoras con discapacidad, la falta de empleo accesible o el deseo de mejorar su calidad de vida les empujan hacia el autoempleo. Otros emprendedores buscan crear soluciones para barreras que han vivido en primera persona, como es el caso de plataformas tecnológicas inclusivas o proyectos de concienciación.

La autora distingue tres niveles de motivación: el deseo explícito de trabajar, la autorrealización y la búsqueda de autonomía económica.

El estudio muestra que, aunque pocos contaban con formación previa en emprendimiento, han adquirido las competencias necesarias de forma autodidacta, superando una ausencia casi total de referentes o redes de apoyo consolidadas.

Las barreras

 

Los obstáculos al emprendimiento para las personas con discapacidad son múltiples. Destacan la falta de accesibilidad y la complejidad de los trámites administrativos, la escasez de financiación adaptada, y la falta de formación y acompañamiento. A ello se suma una importante sensación de soledad durante el proceso de emprendimiento.

Paradójicamente, los datos revelan que muchos proyectos emprendidos por personas con discapacidad fracasan a pesar de haber recibido algún tipo de ayuda, lo que apunta a una falta de continuidad y personalización en el acompañamiento. También se señala la infrarrepresentación de ciertos perfiles de discapacidad, como la cognitiva , en los programas actuales.

¿Qué apoyos existen hoy en día?

El estudio distingue entre el “apoyo recibido” y el modelo más estructurado de Emprendimiento con Apoyo (EmcA), una metodología aún no reconocida legalmente en España. Aunque la mayoría de los emprendedores con discapacidad del estudio recibieron algún tipo de respaldo (formativo, económico o moral), en la práctica muchos emprenden sin ningún acompañamiento especializado.

Organizaciones como Fundación ONCE, Plena Inclusión o ASPACE son clave en el impulso de este tipo de iniciativas, aunque los datos apuntan a que su impacto aún es limitado a nivel nacional.

Más allá del empleo

El emprendimiento no solo crea empleo: transforma vidas. Los proyectos liderados por personas con discapacidad aportan valor social, económico y comunitario. Muchos de ellos generan puestos de trabajo, aumentan la autoestima de sus fundadores y actúan como catalizadores de cambio y concienciación.

Casos como los de Metrociego, Tyflos Accessible Software o Timpers Brand demuestran que las personas con discapacidad no solo pueden emprender, sino que tienen un enorme potencial para detectar necesidades no cubiertas e innovar con sentido social.

El estudio concluye con una llamada a la acción descrita en la siguiente frase: 
Es necesario que las políticas públicas se adapten a las realidades del emprendimiento de las personas con discapacidad, con formación accesible, ayudas personalizadas, mentores, visibilización y redes de apoyo estables.

Además, es esencial incluir a las personas con discapacidad como agentes activos en el diseño de programas, y no solo como destinatarios. Solo así podrá lograrse una inclusión real y sostenible, que aproveche todo el talento y la resiliencia que tantas personas ya están demostrando.

Puedes leer el estudio completo en formato PDF.

Qué es la Internet Society

Durante mi estancia en Puerto rico participando en el II congreso de accesibilidad de la UPR tuve la oportunidad de conocer y relacionarme con miembros del capítulo de Puerto Rico de la Internet Society. Eso me permitió conocer mejor esta asociación con unos fines muy interesantes.

¿Qué es la Internet society?

La Internet Society (ISOC) es una organización global sin ánimo de lucro que desempeña un papel fundamental en la promoción de una Internet abierta, segura y accesible para todos. Fundada en 1992 por pioneros de la red como Vinton Cerf y Robert Kahn, su misión es garantizar que Internet siga siendo una herramienta de empoderamiento y desarrollo a nivel mundial. En un mundo donde Internet forma parte de casi todos los aspectos de nuestra vida, desde la educación hasta el trabajo, desde la comunicación hasta el entretenimiento, garantizar su libre acceso y buen funcionamiento es más importante que nunca.

Hoy en día, ISOC cuenta con una red global de miembros individuales, organizaciones afiliadas y capítulos locales repartidos por todo el mundo.

¿Qué hacen?

ISOC trabaja en múltiples frentes para fortalecer la infraestructura y las políticas de Internet. Sus principales áreas de acción incluyen temas relacionados con la conectividad global, seguridad y confianza en Internet, desarrollo de políticas de protección de Internet, educación y capacitación y también temas de accesibilidad en Internet.

¿Por qué lo hacen?

La visión de ISOC es una Internet para todos: abierta, globalmente conectada, segura y confiable. Creen que una Internet accesible y segura es esencial para el desarrollo social, económico y cultural de las comunidades en todo el mundo.

¿Cómo se organizan?

La Internet Society se estructura de forma global, pero su fuerza está en la participación local. Está compuesta por:

Capítulos (Chapters)

Los capítulos son grupos de miembros organizados por región o país que promueven los principios de ISOC a nivel local. Existen más de 110 capítulos activos en todo el mundo. Cada capítulo es autónomo, pero está vinculado a la misión de ISOC. Pueden organizar eventos, debates, talleres, y colaborar con autoridades locales para influir en decisiones tecnológicas y regulatorias.

Unirte a un capítulo local te permite involucrarte más directamente, conocer a otras personas con intereses comunes y participar en iniciativas que afectan a tu comunidad.

Miembros individuales

Cualquier persona del mundo puede convertirse en miembro de ISOC de forma gratuita. Solo necesitas registrarte en su web. Como miembro, puedes votar en elecciones internas, participar en discusiones y colaborar en proyectos.

Miembros organizacionales

ISOC también ofrece membresías para empresas, universidades, ONGs y otras entidades interesadas en apoyar el desarrollo sostenible de Internet.

Junta Directiva

La gobernanza de ISOC está en manos de una Junta de Directores elegida por los miembros y organizaciones afiliadas. Esta junta supervisa las actividades de la organización, aprueba presupuestos y define estrategias.

¿Cómo puedo ser miembro?

Cualquier persona interesada puede unirse a ISOC de forma gratuita como miembro individual. El proceso de inscripción es sencillo y se realiza a través de su sitio web oficial. Además, existen membresías para organizaciones, destinadas a empresas, instituciones académicas y entidades gubernamentales que deseen apoyar la misión de ISOC. En el caso de empresas y organizaciones tiene un coste anual variable según el tipo y tamaño de la organización, con diferentes niveles de beneficios.

¿Qué obligaciones tienen sus miembros?

Los miembros individuales deben adherirse a un código de conducta que promueve la honestidad, integridad y respeto en todas las interacciones relacionadas con ISOC. Esto incluye participar de manera constructiva en las actividades y discusiones de la comunidad, así como respetar las normas y políticas establecidas por la organización.

La participación en los eventos y actividades es opcional aunque si se pertenece a un capítulo es necesario que el nuevo miembro mantenga una participación activa en las actividades organizadas por el capítulo.

¿Qué beneficios obtienen sus miembros?

Además de trabajar por una Internet abierta y segura para todas las personas los miembros de ISOC pueden acceder a recursos educativos y formativos sobre tecnología, derechos digitales y políticas de Internet, pueden participar en en proyectos globales y locales con impacto real, formar parte de una red internacional de activistas, tecnólogos, desarrolladores, académicos y defensores de los derechos digitales, participar en las decisiones de la asociación y, además, asistir a eventos, conferencias y programas de becas.