Accesibilidad en los videos de la administración y las empresas gracias a la IA

La accesibilidad audiovisual ha dejado de ser un proyecto excepcional reservado a grandes presupuestos y tiempos infinitos. La combinación de automatización, producción en la nube y flujos de trabajo estandarizados está cambiando la economía de los subtítulos, las transcripciones y las audiodescripciones, reduciendo de forma drástica el coste económico por minuto y, sobre todo, el tiempo necesario para hacer que un video o presentación multimedia sea completamente accesible.
En este nuevo contexto, la excusa de que no es asumible desde el punto de vista económico pierde fuerza, porque el mercado ya ofrece modelos operativos diseñados precisamente para industrializar la accesibilidad sin sacrificar la calidad.

Este cambio viene de la mano de la Inteligencia Artificial (IA) y las nuevas oportunidades de automatización que ofrece a empresas y profesionales.

Este cambio no es únicamente tecnológico, es también regulatorio y reputacional. El Acta Europea de Accesibilidad establece estándares obligatorios para garantizar la accesibilidad de productos y servicios y traslada a empresas privadas y entidades públicas una responsabilidad más clara en la eliminación de barreras.
Según las WCAG para que un contenido multimedia sea accesible debe incorporar, como mínimo, audiodescripciones, subtítulos y transcripciones, y hacerlo de forma consistente en volumen y en el tiempo.

El problema, hasta hace poco, era que hacer accesible un vídeo implicaba un esfuerzo grande en tareas especializadas que van mucho más allá de poner subtítulos. En audiodescripción se requiere detectar silencios y duraciones, escribir un guion específico, rehacer locuciones cuando procede, seleccionar tomas válidas y montar el resultado final. En subtitulado de tipo closed captions es necesario identificar personajes, transcribir diálogos y locuciones, describir músicas y sonidos relevantes y controlar métricas como caracteres por línea y caracteres por segundo para asegurar legibilidad y sincronización. Además, la accesibilidad moderna tiende a incorporar transcripciones navegables, capítulos y artefactos en diferentes formatos listos para publicación en múltiples plataformas. Cuando todo esto se aborda artesanalmente, cada minuto adicional de video arrastra el mismo esfuerzo y el mismo coste provocando que el proceso de hacer accesible un contenido multimedia fuese económicamente más caro.

La automatización para la accesibilidad

La automatización orientada a accesibilidad marca un punto de inflexión en las oportunidades de negocio y de la situación legal sobre el concepto de adaptaciones razonables para la accesibilidad. Una producción multimedia se puede convertir en un contenido accesible generando variantes accesibles de forma automatizada, supervisada y autónoma, sin exigir conocimientos de edición de vídeo al equipo que produce el contenido. Esto permite producir en masa en la nube, obtener distintos archivos y formatos, y resolver de forma práctica un problema frecuente.

Automatización con calidad

Pero la automatización no elimina la exigencia de calidad. En accesibilidad, la calidad no es un lujo, es un requisito funcional. Un subtítulo mal segmentado o una audiodescripción imprecisa no sólo incumple criterios, también compromete la comprensión y la experiencia de usuario. Por eso resulta especialmente relevante el modelo de compañías como LViS Vally, que combinan automatización con una metodología de revisión humana en dos fases para garantizar que los elementos accesibles sean precisos, claros, estén sincronizados y sean plenamente comprensibles para cualquier persona. Ese componente humano, incorporado como control de calidad estructural y no como corrección ocasional, es el puente entre la eficiencia de la producción automática y la fiabilidad que requieren contenidos institucionales, educativos, formativos o corporativos.

La excusa del coste económico ya no es válida. Empresas como LViS Vally ofrecen tarifas individuales de 40 euros por hacer accesible un minuto de contenido de video. Esos precios debían ser multiplicados por 20 o por 100 hace un par de años.

Nuevas oportunidades de negocio en la accesibilidad gracias a la IA

Desde la perspectiva de negocio, la discusión también ha cambiado. La accesibilidad ya no compite sólo por presupuesto, compite por el riesgo y la oportunidad. El incumplimiento puede traducirse en sanciones, reclamaciones o deterioro reputacional, mientras que la accesibilidad bien ejecutada mejora la transparencia, amplía la participación y refuerza la percepción de modernidad y responsabilidad social. Además, la reutilización del contenido y la mejora en difusión y posicionamiento son efectos colaterales habituales cuando se dispone de transcripciones, textos y metadatos reutilizables. En otras palabras, la accesibilidad no es únicamente coste, es también una inversión que amplifica el valor del contenido y su alcance.

Gracias a las nuevas oportunidades que nos ofrece la Inteligencia artificial el ecosistema actual reduce el coste de oportunidad de hacer accesibles los contenidos multimedia y debilita la narrativa de que no hay presupuesto como justificación estructural. Con obligaciones normativas más próximas, con expectativas sociales crecientes y con soluciones que combinan automatización y control humano de calidad, la accesibilidad audiovisual se está convirtiendo en una práctica estándar. La pregunta relevante ya no es si una organización puede permitirse hacer accesible su contenido, sino si puede permitirse no hacerlo cuando existen vías rápidas, escalables y económicamente racionales para cumplir y, al mismo tiempo, ampliar el impacto de su comunicación.

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